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Wall Street se pone frugal con sus empleados tras obtener beneficios extraordinarios durante la pandemia

La fuerza laboral de Goldman Sachs Group Inc., inundada por órdenes de clientes y a menudo trabajando desde el hogar, generó un 15% más de ingresos por empleado durante el tumulto de 2020. Pero a medida que finalizaba el año, la empresa había gastado en promedio solo un 2% más en cada persona.

En el banco de inversión JPMorgan Chase & Co los ingresos por empleado aumentaron un 22%. El pago: un aumento del 1%.

Durante meses, esta pregunta ha estado rondando la industria: ¿Cómo recompensarían los bancos de inversión a los trabajadores que generan una ganancia inesperada durante una pandemia que propaga el dolor y la disparidad económica? La respuesta, al menos en términos generales, es ‘no muy generosamente’. Aunque son pocos los grandes bancos estadounidenses que divulgan cifras que revelan cómo compensaron a los trabajadores orientados a Wall Street, los pocos que lo hacen ofrecen sorprendentes instantáneas de moderación. Incluso las cifras a nivel de toda la empresa en los principales bancos apuntan a tendencias similares.

Y no es de extrañar: los informes de ganancias de los últimos días destacan nuevamente cuán duro el tumulto de 2020 golpeó otras líneas de negocios como los préstamos, donde los bancos acumularon decenas de miles de millones para cubrir préstamos incobrables. A pesar del alto nivel de actividad en Wall Street, los ingresos totales en los seis gigantes bancarios del país experimentaron pocos cambios el año pasado. El grupo aumentó el salario promedio por empleado en apenas US$271.

Ahora estas mismas empresas se están preparando para momentos más duros en Washington donde los demócratas, escépticos de los grandes pagos en la industria financiera, están en ascenso.

Desde las recientes selecciones del presidente Joe Biden de veteranos supervisores – como Gary Gensler para la Comisión de Bolsa y Valores y Rohit Chopra para la Oficina de Protección Financiera del Consumidor – hasta su enfoque en la desigualdad, hay señales de que la industria se enfrenta a un escrutinio y una regulación más estrictos.

El cambio de guardia podría envalentonar aún más a los legisladores y otros críticos que quieren publicar más datos sobre los sueldos del sector, limitar la remuneración de los presidentes ejecutivos y restringir las bonificaciones que pudieran fomentar la toma de riesgos.

“La óptica no es buena” en este momento para los pagos grandes, dijo Mayra Rodríguez Valladares, una ex analista del Banco de la Reserva Federal de Nueva York que ahora capacita a los banqueros y reguladores a través de su empresa de consultoría, MRV Associates Inc. “Cuanto más se recompense a los grandes prestamistas, a los grandes traders, más riesgo asumirán”, lo que generaría críticas, dijo.

Los recortes de pago de Citi.

De hecho, Citigroup Inc, decidió reducir las bonificaciones para docenas de sus principales ejecutivos después de que el banco fuera amonestado por reguladores el año pasado, dijo esta semana una persona con conocimiento del tema.

El pago por empleado ofrece una mirada a las tendencias de remuneración que se ajustan a los cambios en el tamaño de una fuerza laboral. Los cálculos para este artículo se basan en las cifras de nóminas de fin de año.

Sin duda las cifras son promedios que no reflejan lo que los bancos otorgan a los grandes generadores de ingresos (rainmakers) en particular, quienes aún pueden obtener bonificaciones multimillonarias. Y no es inusual que los altos ejecutivos priven a algunas personas de aumentos para financiar bonificaciones más generosas para aquellos que tienen un desempeño superior o son vulnerables a ser atraídos por otra empresa.
Normalmente, los trabajadores de Wall Street esperan cosechar recompensas acordes con los mayores ingresos que generan, pero eso es menos apropiado en un momento en que un virus mortal es la fuerza impulsora detrás de los pedidos de los clientes y, en algunos casos, de las ganancias récord.

Durante semanas han surgido indicios de que algunos bancos optarían por mantener un límite para las compensaciones por las operaciones de Wall Street que generan grandes cantidades de efectivo, poniendo fin a un largo período de años en el que los ingresos y las compensaciones generalmente se han movido en grados similares.

A fines de noviembre, los ejecutivos de Bank of America Corp. discutían propuestas para mantener su fondo de bonificaciones para ventas y transacciones en el mismo nivel del año anterior. Hacia diciembre, Citigroup apuntaba a mantener inalterado su pozo para los traders de acciones mientras que lo incrementaría para los traders de bonos en al menos un 10%. Aumentos más generosos en torno al 20% se analizaban en Goldman Sachs y JPMorgan, pero incluso allí se estimaba que las medidas variarían significativamente.

En última instancia, el informe de ganancias de Goldman de esta semana mostró que la empresa redujo la parte de los ingresos que gastó en compensación al 30% el año pasado, frente al 34% o más en los tres años anteriores. En la división de banca corporativa e inversiones de JPMorgan la ratio disminuyó a solo un 24%, frente al 28% en años anteriores. Morgan Stanley también redujo dos puntos porcentuales de su ratio de compensación.

Una vocera de Goldman Sachs citó comentarios del director de finanzas, Stephen Scherr, en respuesta a una solicitud de comentarios.

“Nuestra filosofía sigue siendo pagar por el desempeño y estamos comprometidos a compensar a los mayores talentos”, dijo el martes Scherr a analistas durante una conferencia sobre sus resultados. “Nuestra ratio de compensación de todo el año está en nivel récord mínimo, lo que refleja el apalancamiento operativo en nuestra franquicia. Como hemos dicho en el pasado, vemos la métrica de la ratio de compensación como algo menos relevante para la empresa a medida que construimos nuevos negocios de plataformas a escala”.

Un vocero de JPMorgan declinó emitir comentarios.

La última vez que el crecimiento de los ingresos y de las compensaciones divergió tan significativamente fue en 2009, cuando las ganancias de Wall Street repuntaron de la crisis financiera de 2008 en medio de una fuerte reacción pública en contra las prácticas salariales de la industria. Desde entonces, los críticos de los excesos de la industria han seguido de cerca la tendencia de las bonificaciones.

A principios del año pasado, a medida que el brote del COVID-19 cerraba negocios y dejaba a millones sin trabajo en Estados Unidos, los prestamistas comenzaron a anunciar planes para conceder pagos especiales al personal. Los seis bancos, con la excepción de Wells Fargo & Co, terminaron aumentando su gasto total en compensaciones.

– Con la asistencia de Yalman Onaran

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